miércoles, 9 de mayo de 2018

De maratón con los niños de AEFAT

Un tuit. 
Una tentación. 
Una conversación telefónica...

42km de risas. 
42km de cánticos. 
42km de buen rollo. 
42km de pasarlo bien...



Una tarde lei un tuit de un corredor donostiarra, @jjgibaja. Retuiteaba un mensaje de Aefat en el que pedían corredores para poder empujar las sillas de sus niños. en la maratón de Vitoria-Gasteiz. ¿Correr? ¿ayudar? ¿niños?... todo en la misma frase.

                                 
La típica carrera seria con runners vigilando el reloj...


Visita a Google. ¿Qué es Aefat? La asociación de familiares de enfermos de ataxia telangiectasia. Vale, correcto, necesito más información.


Seguí con Google. ¿Qué es la ataxia telangiectasia? Leo "Enfermedad hereditaria poco frecuente. Afecta el sistema nervioso, el sistema inmunológico y otros sistemas del cuerpo. Los síntomas se presentan en niños pequeños, generalmente antes de los cinco años... "


Cada vez me apetece más el plan. Vamos a empezar por el principio. Llamar a AEFAT. Quería saber si aún hacía falta un corredor. En una agradable conversación Rosa me convenció con una sola frase. "Los niños están emocionados, y deseando que llegue el día, y los familiares también". Allí teníamos que estar.


El resto fue sencillo. A Novatilla le encajaba genial correr la media maratón... y yo correría "los kilómetros que me necesitaran" con los niños. Apañado, nos vamos a Vitoria-Gasteiz.


El viernes empiezan los primeros whatsapps en el grupo de corredores. Empieza el cosquilleo.

El sábado recogemos los dorsales y las camisetas amarillas. Esta vez no correríamos por Reto Dravet. Cambiamos de color. Del morado Dravet al amarillo de las camisetas de Aefat. Pinturas SINNEK abonaría un dinero a AEFAT por cada corredor que corriera de amarillo. "Denme dos camisetas talla S, por favor".


Novatilla corrió muy rápido la MM, 
con la camiseta amarilla de Aefat


13.30. Feria del Corredor. Quedada para la foto. Buen rollo, postureo, fotos de rigor y la típica pregunta... 

Tú, ¿cuántos kilómetros puedes correr?


Sabéis que me gusta más correr que comer con los dedos. En junio estaré de liebre de 04h15 en San Fermín Maratón. Sabía que "tirando de fondo de armario" podía aguantar tranquilamente 30kms. Y si el ritmo no era exigente, podía llegar al final... quería llegar al final.


Llegó el domingo. Y ¡¡cómo lo pasamos!!. 
 



 
                               
                                                   En pleno esfuerzo titánico ;-)

Corrimos, comimos churros, tocamos palmas, posamos para las fotos, pedimos palmas, cantamos, gritamos, oimos a los niños como nos animaban, intercambiamos sonrisas, jaleamos al escaso público, convencimos a los speaker de que nos animaran fuerte, hicimos la ola a otros corredores, nos hicieron la ola los familiares... ¿quién da más?

Asterix y Obélix vinieron de la Galia a echar una mano...

No recuerdo si aquí gritábamos "Campones, campeones" o solo "Oe, oe, oe, oeee" Pero gritar gritábamos todos, y bien fuerte

El de enmedio es solo un corredor, los de los lados son los campeones, con sus medallas
 

Hasta Spiderman bajó de su telaraña para empujar sillas





¿Se puede disfrutar a lo grande durante 42kms? la respuesta en la foto....



Y asi fue como Lola (Barcelona, 9 años), los mellizos Adrián y Bárbara (Burgos, 12 años), Álex (Valencia, 14 años), Javi (Murcia, 21 años), y Jon (Vitoria-Gasteiz, 15 años) corrieron el maratón de Vitoria.

El señor de azul es un tal Martín Fiz que fue campeón del mundo,
pero nuestros campeones vestían de amarillo...

 
Y, aunque esto sea lo de menos, mis piernas aguantaron, 42km. Y sumé mi 13º maratón, en la que más he disfrutado.


Si habéis pasado envidia leyendo, que seguro que sí, los niños de AEFAT quieren volver a correr maratón a final de año en los maratones de Malaga y San Sebastián. Os esperan.
 

 
Y ya de paso, si queréis más info de la AT, o si tenéis esas monedillas que han aparecido entre los cojines del sofá y queréis donarlas, pasaos por https://www.aefat.es/ y echáis una mano... Todo suma.


Para terminar, no creo que pase, pero si aún os lo estáis pensando, os dejo con la frase de uno de los niños que corrieron. Que cumplía años al día siguiente...


"Ha sido la mejor forma de celebrar mi cumpleaños"




viernes, 9 de marzo de 2018

Si no hay maratonianas, esta no es mi revolución.

Me pincho el dorsal, 
Me sitúo en mi lugar en el cajón de salida. 
Miro a mi alrededor. 
¿Qué veo? Corredores. Corredores hombres, muchos hombres
Casi todos. 
Entre el público, hombres, mujeres y niños. 
Muchas mujeres y muchos niños. 


Creo que nunca he corrido una carrera con un número paritario de corredores y corredoras. Cuanto más larga es la distancia, mayor es la brecha que veo entre el número de ellos y ellas. En mi experiencia, eso es así.


Pero esto lo cuentas aquí y empezamos a fliparnos. Alguien sale rápido con el "...pues en Estados Unidos corren más mujeres que hombres". Cierto. Según datos de 2016, 57% ellas frente al 43% de ellos. 


Desde el púlpito de las redes sociales, desde la comodidad de un nick, los varones nos preguntamos ¿Por qué las mujeres no corren maratones? y empezamos a divagar. 

- "Es que la cultura del deporte en España aún no ha calado entre las mujeres, les gusta hacer otras actividades". (*)
- "Es que ellas prefieren deportes donde puedan socializar más". (*)
- "Les gusta el aerobic, el zumba y no eso de salir a correr kilómetros y kilómetros" (*)


Luego, apagas Twitter, retornas al mundo real, al 1.0, y te encuentras otras cosas, más lógicas, que todo lo explican. 


En mi oficina 6 personas han reducido su jornada "por cuidado de hijo menor". Todas mujeres. Los hombres tenemos derecho a idéntica reducción. Ningún hombre la ha pedido. Todas ellas cocinan de víspera para tener la comida preparada cuando lleguen a casa. Y hay que verlas salir corriendo de la oficina. Eso sí que es correr y no lo que hacemos los varones en nuestras carreritas vestidos de fosforito.  


Un entrenamiento estandar de maratón te puede llevar 60-70 kilómetros semanales de promedio. A un ritmo de 6'/km son unas 6 o 7 horas semanales dedicadas a correr. Si le sumanos el tiempo de vestirse, estirar, ducharse... no salen menos de 10 horas dedicadas al running semanalmente


Sin embargo, muchos hombres corren maratones. ¿Por qué? Es sencillo. Durante esas 10 horas semanales nada les reclama más allá de sus zapas. Eso sí, luego inundan las redes sociales de dedicatorias a sus parejas, de fotos haciendo corazoncitos con los dedos, y de desafortunados tuits del tipo "Ir esta tarde al Ikea sí que es una tirada larga y no la que he hecho esta mañana". (*)


Quizás no haga falta que seamos norteamericanos, ni necesitemos abolir el zumba. Es más sencillo. No es un asunto de "ayudar", ni es un asunto de "compartir", es un asunto de "hacer". Nuestras parejas deben tener también esas 10 horas, para correr, para hacer zumba, o, en resumen, para hacer lo que les salga de las narices...



Si no hay maratonianas, esta no es mi revolución.



(*) Testimonios basados en opiniones leídas en Twitter

viernes, 2 de marzo de 2018

Me quitaréis el carnet de runner...


Nunca hice el test de Gavela. No leo la Runner's. No tengo dietista. 


Mi plan de maratón me lo pasó un bloggero. Me lo adapté yo. Nunca me hice una prueba de pisada. Me hago las pruebas de esfuerzo más básicas. No sé cuál es mi VO2 .


Imagino que ya no tengo derecho a denominarme runner.


Como mucho, quizás soy corredor. O igual ni eso. Debería quedarme en globero. O en jogger. En un tío que corre. Un novatillo....


Nunca tomé nada que se apellide recovery. Nunca hice la supercompensación de hidratos de carbono. No sé qué son unas sales. No tengo Strava. Ni sé como se sincroniza mi GPS.


Solo tengo dos pares de zapatillas. Dos mallas. Dos pantalones cortos. Tres pares de calcetines. No tengo mochila de trail. No voy al gimnasio. No conozco la punción seca. Ni tengo un electroestimulador en casa. No tengo una GoPro. 


Vivo con el miedo de que cualquier día, llamen a mi puerta al grito de "¡¡Policía Runner!!"  y me quiten el carnet de runner.


Pero bueno, si algún día me lo quitáis, seguiré saliendo a correr, que es lo que me gusta... Aunque tenga que correr indocumentado. 





jueves, 23 de noviembre de 2017

A que no hay huevos

OCTUBRE 2010

Llevo corriendo, con cierta asiduidad, dos meses. 
A mi bola. Que una semana apetece, salgo tres días. Que no apetece en toda la semana... paso. 

Pero ese día me llama un amigo. Un amigo que también corre. Pero que vive a 500 kms. Un amigo que ahora corre. Porque cuando nos hicimos amigos todo nuestro conocimiento atlético llegaba sólo a Larios. A la ginebra Larios, no al club de atletismo.

Pero mi amigo me llamó para ofrecerme un plan...
- ¿Nos vamos en marzo a correr la media maratón de París?
- Si acabo de empezar a correr, eso... ¿cuántos kilómetros son?
- 21... pero tienes para entrenar hasta marzo
- Pero 21 son muchos kilómetros...

Y entonces al otro lado del teléfono sonó la frase mágica... "¡¡A que no hay huevos de correrla!!"



NOVIEMBRE 2017

Cuánto daño hizo aquel ¡¡a que no hay huevos!!
Corrí París. Y me gustó y me enganchó. 
Sigo corriendo. 7 años, 11 maratones, muchas medias y un montón de carreras más.

Mi amigo ya no corre. Cambio de trabajo, cambio de vida, de hábitos... Ya sabéis. Pero sigue con atención el mundillo runner, desde la distancia. Y se asoma a las redes sociales a cotillearnos.

El otro día hablamos. Era el día después de la Behobia. Su whatsApp fue contundente
- Quiero correr Behobia

Pocas veces me he encontrado una respuesta puesta tan "a botes"...
- ¡¡A que no hay huevos de correrla!!


PD Tener cuidado con quién habláis, y a quién le decís eso de "¡¡A que no hay huevos!!"... Veremos como termina... Continuará. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Ya no queda casi nadie de los de antes...

¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo?
Las risas que nos hacíamos antes todos juntos
Hoy no queda casi nadie de los de antes
Y los que hay, han cambiado…
 
 
No. Yo no empecé a correr un 20 de abril del 90. Con 16 años y pocos meses no tenía yo en la cabeza hacer mucho deporte, la verdad. Como mucho algún partido de fútbol los sábados tarde con gañanes como yo.... ¡¡Maldición!! Con este comentario podréis calcular mi edad...
 
Empecé a correr un día de agosto de 2010. Sí, un día de agosto. Ahí, con dos narices. Aunque para entonces ya había corrido una San Silvestre de Pamplona. Con más intención que acierto, ¡qué sofoco, por Dios!
 
Y no es por ser abuelo cebolleta, pero como ha cambiado el cuento en 7 años. ¿Cómo era eso del running pamplonés en 2010? No llegábamos a una carrera al mes y había tardes en las que en el parque, de 1.500 metros de cuerda, no te cruzabas con nadie. Pero nadie, de nadie.

Eso sí, cuando te cruzabas con alguno casi hasta nos sentíamos colegas. Hasta los más galgos del parque te saludaban, esos que se cruzan contigo a toda leche... Incluso en mi imaginario personal cada uno tenía nombre propio "el que corre nosecomo", "los calvos", "el que siempre sonríe", "la que me encontré en maratón Donostia". A veces pienso que  en su imaginario personal yo soy "el que siempre lleva gorra"... puede ser.

Luego llegó la burbuja, con su overbooking de corredores por los parques y carreras por las calles. Y era hasta difícil encontrarse con alguien conocido entre aquel mogollón... Bastante teníamos con hacer bonitas coreografías grupales para poder cruzarte y no chocarte, como para saludar.
 
Pero ahora, al menos en Pamplona, a la burbuja se le está poniendo tipín. Quitando dos o tres carreras al año, el running navarro adelgaza en volumen, después de varios años de vino y rosas. Casi todas las carreras caen en dorsales. Algunas estrepitosamente. Y eso se nota en el parque. Sales una tarde al parque, miras a tu alrededor y te das cuenta de que, "ya no queda casi nadie de los de antes, y los que hay, han cambiado"...
 
Por eso, la semana pasada, después de muchos meses sin verlo, volví a cruzarme en el parque con "ese que corre nosecomo". Me hizo ilusión saludarle de nuevo, y me dieron ganas de pararle y preguntarle eso de ... "Pero bueno, ¿tú qué tal? Di... Lo mismo hasta tienes críos"
 
Anteayer se disputó una de las carreras más multitudinarias de la ciudad. El domingo es la Behobia, otra de ellas. Ha llegado el frío y la lluvia, parece que para quedarse. El parque aguantará clientela, a duras penas hasta las San Silvestres. Después se vaciará. Un invierno más. En primavera será difícil repoblarlo... Pero seguiremos unos cuantos por allí, viviendo del recuerdo de las noches en la cabaña del Turmo. Y con ese recuerdo, seguiremos por allí los Novatillos, y ya puestos hasta igual preparamos un maratón para primavera de 2018.
 
 
Quien iba a decir que un grupo de Valladolid elegiría una borda de montaña en Huesca para su canción. Con ustedes, la cabaña del Turno

NOTA Y si ya no queda casi nadie de los de antes en mi parque, ni os cuento en la comunidad blogger... Una lástima que hayamos caído a la inmediatez del "like", con lo mucho que aprendí yo por aquí

miércoles, 28 de junio de 2017

Operación Cenicienta, o mi 4º San Fermín Marathon


Una perdida en el móvil,
¿cuándo habrá sonado que no me he dado cuenta?
Es 948, prefijo de Navarra.
No me suena ese número de teléfono.
No hago una rellamada....
"Si quiere algo, ya volverá a llamar"
 
A los días,
un correo electrónico.
San Fermín Marathon...
" No pudimos contactar contigo por teléfono...
¿quieres repetir de liebre de 04'15? "
Sin dudarlo, respondo. SI


Y ahí empieza "Operación Cenicienta"
Y, ¿qué es operación Cenicienta?.





Descubra las seis diferencias



Operación Cenicienta es entrenar un maratón como está mandado, pero más despacito. Es tener un plan y cumplirlo. Es meter cuestas, meter distancias, meter entrenos con calor, meter constancia... Operación Cenicienta es quemarte los hombros por correr 28km con camiseta de tirantes. Es volver a tener agujetas, es volver a ir al fisio o a cargar hidratos antes del día D. Es encadenar un viernes, un sábado y un domingo entrenando. Es, preparar maratón...


Porque el hada madrina te ha dado la opción de correr un maratón ayudando a los demás. Pero hay una condición. Llegar a meta para las 23.55 horas, 04.15 después de la salida.
 
Y así lo hicimos. El baile fue en un circuito a 4 vueltas. Más plano, más céntrico, más urbano. Más animado. Con alguna zona de ida y vuelta que se agradece.
 
 
 

Comienza el baile
 
 
1000 corredores en las dos primeras vueltas completaban la media maratón. El principio del baile. Ahí se organiza una grupeta numerosa. Muchos conocidos. Novatilla que completó su octavo maratón. Gente desconocida. Debutantes que te cuentan sus miedos, su inexperiencia... Incluso un galo, un tal JorgeDepe que igual les suene...
 
 
¿Es, o no es una gran foto?
 
 
Pasan dos primeras vueltas plácidas. Pendientes del reloj, de llevar el ritmo correcto. Mucha charla con César, "mi pareja de baile". Táctica, ritmos, "vamos lentos", "vamos rápidos", y sobre todo risas, muchas risas.

Pedazo de cachondeo en el paso por la ducha del km8
 
 
Pero en un par de horas cae la noche. Entonces sólo nos quedamos en carrera los 350 inscritos al 42k. Ahí llegan los silencios, los momentos de soledad acompañada. Pero de ahí también nacen buenos ratos, los cruces con Novatilla, los "aupas" del resto de corredores. El niño que te ofrece un vaso de agua cogido de una fuente. Los gritos de ánimo del público. Los avituallamientos con música y sonrisas. El pundonor de esa chica que debuta y nos acompaña un montón de kilómetros o el hachazo final que nos pega un corredor al que acabamos de sobrepasar y que baja de 04.15 de calle.
 
 
Silencio, liebres trabajando
 
El baile va llegando a su fin, y con él la "Operación Cenicienta". Tenemos que llegar a meta. Si no, la carroza se convertirá en calabaza, los caballos en ratones y todos los buenos ratos de alegría se convertirá en pena por no haber cumplido nuestro objetivo.
 
 

Liebres en Meta
 
 
Pero este cuento tuvo final feliz. Las liebres cumplieron y exactamente a las 23.55, llegamos esa impresionante meta que nos ofrece el interior de la plaza de toros de Pamplona. Eso sí, sin perder ningún zapato, que al precio que cuestan unas Adidas no está el tema como para andar perdiendo zapatitos.
 
 
Si hemos clavado tiempos se dice y no pasa nada
 
 
Y colorín, colorado,
unas cuantas manitas en este
San Fermín Maratón hemos chocado
 




jueves, 6 de abril de 2017

Bendito Twitter

Esta es la historia de un corredor, que se llama Juan, por ejemplo.
 
 
Juan vive en una ciudad al norte de España. Corre desde pequeñito. Corre mucho y compite poco y últimamente le ha dado por el maratón. Uno al año. No mucho más.
 
 
Pero ya el año pasado decidió que en 2017 se retiraba del maratón. Uno y no más. Uno, y me corto la coleta, pensó Juan.
 
 
Y Juan buscó un fin de semana que le encajara con su plan y encontró un maratón, al norte de Italia, en Milán. Pagó su inscripción. No era barata pero la pagó contento, aquella inscripción que sería la del último maratón de su vida.




Un día, allá por enero, aquella compañía barata de vuelos que le llevaría desde esa otra ciudad del norte a su último maratón retrasó el horario del vuelo del sábado. Ese que lo llevaba a su último maratón.
 

Casi a la vez, el maratón de Milán cambió el lugar de la feria, y de la recogida de dorsales. Y era más grande, más bonita y más amplia, pero estaba más lejos del aeropuerto ese a donde llegaban los vuelos baratos desde el norte de España.
 
 
Y, ¿qué pasó? Que con esos cambios Juan ya no llegaba a coger su dorsal. El dorsal de su última maratón. No podría correrlo, o debería correrlo sin dorsal. No tendría camiseta, no tendría medalla. ¡En su último maratón!... o peor aún, con un dorsal pagado, y bien pagado, tendría que pasar la vergüenza de ser un "sin dorsal".
 




Y esa noche, en su casa, Juan se lo contó a su mujer (que se llama María, por ejemplo) y que se había ofrecido a acompañarle junto con su hija.
 
 
María, mujer eficaz se puso manos a la obra, escribió a la carrera, al hotel, a la casa de España en Milán, al Facebook de la maratón... Pero nadie les aseguró que más allá de las 19.00h, la hora de cierre de la Feria del Corredor, podrían conseguir el dorsal... Y no podrían llegar antes de las 19.00h.
 
Y alguien les comentó que había en Twitter una chica con un Nick muy gracioso. Y también un tipo con una gorra fosforita que tenía pinta, por el Nick de ser su pareja.
 
A María no le sonaba de mucho Twitter. Bueno sí, más bien le sonaba mal. Le sonaba a noticias en la tele de tuiteros que insultan y que se ríen de lo que no deben. Y de jueces que leen Twitter, Y también de la palabra esa rara que sale arriba a la izquierda en los programas que María con Juan ve en la tele de casa.
 
Pero María, mujer valiente, pensó, es mi última opción, y escribió  a la chica del Nick gracioso y al chico de la gorra fosfy.
 
Y los chicos de Twitter contestaron.
Y se cruzaron teléfonos,
Y se cruzaron WhatsApps
Y se cruzaron correos
Y quedaron en un portal en mitad de Milán... eran más tarde de las 19.00h del sábado.
 
Y quedaron porque esos chicos de Twitter habían recogido el dorsal de Juan... Por que sí, porque ellos también corren maratones y saben lo que sería sentirse un sin dorsal, sin camiseta y sin medalla...
 
Y Juan corrió con su dorsal,
Y Juan tuvo su camiseta
Y Juan se ganó su medalla.
 
Y se cortó la coleta en Milán.
 
Y los chicos de Twitter desaparecieron como aparecieron, silenciosamente, sin pedir nada a cambio, sin escuchar esa cosa tan españolita de "cuando vengais a mi tierra os debo..."
 
De hecho, cuentan que los chicos de Twitter han borrado los teléfonos de Juan y María, y sus emails.
 
Mejor dejarlo así.
Bendito Twitter....